lunes, 9 de enero de 2012

MOLLEBAMBA LLACTA - MEMORIAS DE TU HISTORIA

                                                                                                                                Por: Darwin R. Rea Félix
Plaza de Armas de Mollebamba - Foto: Nico Suárez Guerrero
La memoria histórica de Mollebamba, carece de explicación escrita, pero eso no restringe que este pueblo andino escasee de historia propia; el transitar del pasado mollebambino se debe a su devenir, marcada por la dialéctica versátil del tiempo y el espacio. Así lo expresa su gente. El término Mollebamba, sienta su origen etimológico en dos voces: Molle, del quechua "mulli" y Pampa, del quechua "pampa, llano, llanura" Cuyas voces entre castellanizadas, al cohesionarse sintácticamente en –Mollepampa- alcanza la siguiente denotación semántica "pampa con foresta de molles". También es producto del giro terco castellanizado el hecho de haber sustituido gramaticalmente "bamba" en lugar de "pampa", seguramente con finos propósitos de darle un acercamiento a la denotación española.
A no dudar esta añeja pradera, antes de hospedar a sus primeros pobladores, en verdad habría sido una pampa colmada de flora autóctona, en su mayoría de oriundos molles; muestra de ello en la actualidad se puede observar macizos troncos del referido árbol en las inmediaciones del poblado. Sin duda, los primeros habitantes o moradores de la quebrada de Mollebamba, fueron los Inti Utkas, Aqo Punkus, Sayasmarkas y Mauk’allaqtas, aldeas emergentes pre incas que dieron inicio al ayllu mollebambino, muestra significante de esos tiempos ha perdurado hasta la actualidad, vestigios arquitectónicos como: construcciones habitacionales, tallados en piedra, tejidos, entre otros asombros del hombre en evolución en busca de la perfección. A la postre, con la malaria de la invasión española, Mollebamba como cualquier pueblo del Perú, fue destino de muchos aventureros y usurpadores españoles como portugueses hacia 1580, quienes con el afán de toparse con el oro y la plata, llegaron a tomar posesión del territorio Mollebambino, en su soberana ambición de adueñarse los tenaces Qanqawani y Choqemarka, fiduciarios de una fina beta de oro, plata y cobre.

Cara del Inka - Huamantuco, Mollebamba
Foto: Nico Suárez Guerrero
Definitivamente el risueño pueblo de Mollebamba, serpenteada por las diáfanas aguas del río Seq’eña, rodeada de andenerías pre inca e inca, tiene origen colonial; por el trazado lineal de sus calles, la ubicación de su iglesia y el campanario, el diseño cuadriforme de su plaza, situada en la parte medular del pueblo. Durante el virreinato, Mollebamba fue nombrada como "San Nicolás de Mollebamba" y hospedó al huésped italiano San Nicolás de Tolentino en calidad de patrón, instaurándose su onomástico el 10 de setiembre. Políticamente fue jurisdicción del corregimiento de Aymaraes y del Obispado de Cusco, muestra de ello la vida intelectual del actual distrito de Juan Espinosa Medrano se enaltece, por el nacimiento del epígrafe calcausino Doctor Juan de Espinosa Medrano, motejado como "El Lunarejo". Quien hizo sus primeros aciertos en la escritura y la doctrina cristiana en la parroquia de Mollebamba, para luego florecer en el Cusco imperial y en la literatura culterana hispana.
En el año de 1872 por ley del 20 de agosto, se crea la provincia de Antabamba, por iniciativa del diputado por Cusco don Hermenegildo Miranda Segovia, quedando el pueblo de Mollebamba incluido sus vecinos Vito, Silco y Calcauso como anexos de la reciente provincia de Antabamba. Posteriormente al promulgarse la ley del 28 de abril de 1873, el cual crea el departamento de Apurímac; Mollebamba, Calcauso, Silco y Vito llegan a pertenecer al naciente departamento de Apurímac pero siguen como anexos de la provincia de Antabamba. Con el acertado propósito de eternizar la intelectualidad de "El Lunarejo", por ley Nro.9690 del 12 de diciembre de 1942, se crea el distrito de Juan Espinosa Medrano, inaugurada popularmente el 24 de junio de ese año, instituyéndose como capital del nuevo distrito, Mollebamba. En 1956, por Resolución Suprema Nro. 073 del 14 de noviembre, Mollebamba es reconocida como Comunidad indígena, luego alcanza la categoría de comunidad campesina, tal como es su denominación actual.
Campesino mollebambino - Siembra de maíz
Foto: Nico Suárez  Guerrero
Mollebamba, cultiva en sus entrañas prácticas culturales propias de su idiosincrasia reflejo de su cosmovisión andina, como la Waylía, las corridas de toros, el Chakarero, el Arriero entre otros, los cuales merecen un comentario posterior. Así como los lugares atractivos como: Cristo de Vela Velayuk, Inkaq uyan, Lapaka, Arequipa Wayq’o, Mutk’a Mutk’a y otros. Hoy por hoy la actividad principal de sobrevivencia es el agro. Por medio del "Ayni" y la "Minka", en medio de eternos sorbeos de chicha se logra obtener con sudor, en el surco y la chakitaqlla productos de pan llevar como las papas, el maíz, el trigo, la cebada, haba, quinua. La tierra va de la mano con la crianza de animales vacunos, auquénidos, equinos, ovinos. Sustento vital del poblador campesino. En fin queda mucho por investigar del pasado de Mollebamba, resta cuantioso por escribir el presente y divisar el futuro de este pueblo. Porque tu historia es suculenta y eterna, como tus aguas dulces de Q’ello yaku y Ch’uya yaku, por eso te exalto en mis manos.