martes, 18 de mayo de 2010

Washington DC, un viaje para el recuerdo

La noche anterior del viaje (4 mayo) mis compañeros y yo, alistamos nuestras maletas, escogimos nuestras ropas y todo lo necesario para nuestra estadía en Washington DC por cinco días. Al día siguiente, el primero que se despertó fue Eliceo, la razón, porque la noche anterior no terminó de empaquetar su maleta. Salimos con dirección al Aeropuerto Internacional de San Antonio a las 4 AM, mayoría con mucho sueño. Después de haberse registrado todos, fuimos  a la sala de espera, hasta las 7 AM, hora de nuestra partida para Charlotte – Carolina del Norte.
Para mí, entrar al avión siempre es un momento de alegría y a la vez  un poco de pánico. Me hago tantas preguntas sin respuestas: ¿Cuánto pesará este avión?  ¿Qué tiene en su interior y qué hace posible que se mantenga en el aire? ¿Quién hizo este pájaro tan grande?...Pero hay momentos en las cuales siento éxtasis, afortunado de mirar la tierra desde lo alto, estar en un espacio infinito y desconocido cuando el avión vuela sobre las nubes. No me gusta cuando las aeromozas explican sobre posibles inconvenientes en el transcurso del vuelo. Me gusta cuando el avión aterriza y dan la bienvenida a una nueva cuidad, pienso en una nueva aventura en mi vida. En fin,  quiero acostumbrarme a permanecer dentro del estómago de ese gigante que vuela por el aire.
Llegar a Washington, ha sido una de los momentos más  memorables de mi vida. Retrocedo el tiempo por un instante y pienso en aquellos momentos en Mollebamba - Apurímac, mi tierra.  Jamás pensé pisar tierra extra
njera, mucho menos Washington DC. Cuando el avión tocó tierra de Washington DC, sentí tanta alegría que solo pude respirar más fuerte de lo debido. Llegamos 17 de los 22 que viajábamos,  ya que cinco perdió el vuelo en Charlotte – Carolina del Norte. Fue una experiencia buena para todos, ya que en los días siguientes aprendimos a mantenernos juntos. Con dos vans, llegamos a  4-H Conference Center, donde nos esperaban Julia Jarrell, Gloria Almeyda, Raúl Choque, Jorge Abeledo y otros. Nos instalamos en nuestros cuartos y en seguida fuimos a dar una vuelta en el Metrobus  y  Metro de Washington DC. Me sorprendió muchas cosas: mucha gente, la rapidez con que uno se puede trasladar en Metro, la impresionante infraestructura del Metro, mucha gente leyendo y gente saliendo y entrado muy apurados del Metrobus y Metro.  Más tarde, comimos en la cafetería del 4-H y en seguida fuimos a descansar.
Segundo día, fuimos todos a la Universidad Georgetown. Nos perdimos por un momento, pero fue bueno para conocer algunas calles más de Washington DC. Tuvimos un taller sobre negocios con Anthony Poore, aparte de ser importante fue muy divertida, aprendí ver detalles de las cuales hay que tener en cuenta cuando uno está involucrado en el negocio: quienes pueden financiar un negocio, como trabajar en equipo, cuanto, cuando y como gastar, etc. Después del almuerzo, presentamos nuestros proyectos y fue una charla muy linda con las personas que tuve la oportunidad conversar. Y por la tarde, tuvimos la sorpresiva visita de algunos representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fue un momento grato conocerlos a todos.
Tercer día, después de desayunar en el 4-H, fuimos al National Museum of the American Indian. De este lugar una de las primeras cosas que me impresionó fue la infraestructura: preciosa arquitectura y adornos que te enamoran a primera vista. Después de un breve recorrido, tuvimos un taller dirigido por el señor Many Horses. Me sorprendió mucho los conocimientos de este hombre, nos habló de algunos grupos indígenas de Estados Unidos, Alaska, México, Guatemala y cuando mencionó sobre los Quechuas del Perú, para mí fue una inmensa alegría.
El cuarto día, fue el día esperado por mí. Fuimos a la muy conocida en el mundo, Capitolio de los Estados Unidos. No dejé de tomar fotos, quise registrar cada paso que daba y claro, el tiempo es tirano en  momentos de sueño como este y cada vez se hace más corto. La arquitectura por fuera es preciosa, pero dentro es  doblemente encantadora: muy bien cuidado y preciosas pinturas cuelgan en cada pared. Nuestra siguiente vista fue la Biblioteca del Congreso. En ella pude ver las colecciones menos esperados, una de las que más me sorprendió fue una de las cartas de Francisco Pizarro cuando invadió Perú. Pensar que fue hace 500 años atrás y aun se veía intacta. 
Otra de las cosas que me gustó fue, la alta tecnología que utilizan (tecnología digital) para dar a conocer sobre cada cosa que tienen ahí. Terminado la visita, salimos por grupos, fue otro de los momentos buenos para tomar fotos de cada lugar turístico de Washington DC. Subimos al DC tours, recorrimos varios de los atractivos turísticos de Washington DC: El obelisco, los monumentos en memoria de algunos presidentes; me impresionó mucho el monumento en memoria a Abraham Lincoln, uno de los grandes personajes de Estados Unidos, que en su periodo presidencial hizo algo memorable para la igualdad entre los hombres, dio libertad e igualdad a la gente de color.
El quinto día, fue de maravillas, visitamos dos organizaciones grandes, primero, Partners of the Americas. Nos dio una preciosa bienvenida y nos explicó más sobre algunos programas que ellos tienen en diferentes partes del mundo. Gracias a por su atención a: Elizabeth, Bárbara, Carmen y otros. Horas más tarde, fuimos a la tan ansiada institución de las Américas: Organización de Estados Americanos (OEA). Aquí, pudimos escuchar experiencias de los jóvenes que tienen a cargo el programa de Young Americas Business Trust (YABT). La información de parte de: Roy, Carlos, Valerie, Camilo y los demás fue muy especial. Nos brindó viabilidad al grupo Indegenuos and Afro Latino Scolarship (IALS) a conocernos y tener contacto con todos ellos.
Por último, quiero agradecer de manera especial a: Julia Jarrell, Magdalena Salazar y Nelson Diarte, parte de la coordinación de San Antonio, Texas por apoyarnos en todo el transcurso de la excursión, gracias por su paciencia y comprensión. A Gloria Almeyda, Jorge Abeledo, Raúl Choque en Washington por acogernos y ayudarnos en todo momento. 

domingo, 14 de febrero de 2010

Bamberger Ranch -

Aún existen personas que aman la naturaleza en el mundo. Este fin de semana el grupo de becarios de Indígenas y Afro Latinos (IALS) pudimos conocer a uno, David Bamberger. Un hombre perseverante que ha dedicado mayor parte de su vida a realizar cosas que pocos se atreven. David ha creado un rancho modelo no solo para San Antonio, sino para el Estado de Texas. Bamberger Ranch está ubicado más o menos a una hora y veinte minutos de la ciudad de San Antonio. Tiene una extensión de 5,500 hectáreas y hace 36 años atrás este lugar era tan solo un lugar que nadie quería. Es así que David compro a bajo precio con el fin de hacer un lugar de conservación. Según la historia que el propio David nos contó, él heredó de su madre un libro. El libro es una historia de un hombre que convirtió un rancho similar a la que había comprado David y se convirtió en un rancho modelo de conservación. Bamberger Ranch hace 36 años fue un lugar que no tenia agua y a razón de esto existía pocos animales silvestres. David trabajo por muchos años haciendo hoyos alrededor del rancho, en siete hoyos no consiguió ni una gota. El afán de conseguir agua hizo que pensara de otra manera. El lugar era boscoso así que taló muchos de los árboles y a consecuencia de esto creció mucho pasto en el lugar. En un tiempo más adelante empezaron aparecer agua en los pozos. Según la explicación de David. Los terrenos que tienen mucho arboles dejan pasar pasar el agua rápido, pero si existe pastos naturales estos conservan el agua en lugares con caída.

Fue tres días de intenso trabajo para el grupo. Tres días compartiendo con chicos de dieciséis a dieciocho años de edad de Centro América. (Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y República Dominicana). Llegaron a los EE.UU. como parte del programa de Departamento de Estado. Ellos son jóvenes embajadores de sus países que tienen una experiencia de pasantías. A nosotros del grupo IALS nos toco atender durante los tres días a 54 personas. Esto como practica del curso de Arts and Culinary de San Philips College. Fue una experiencia agradable ya que por primera vez pudimos experimentar el trabajo dentro de una cocina y la atención al cliente. Fueron momentos agradables y en la mayoría de los casos.